Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de abril de 2018

Nuestro peor enemigo

En el transcurso de nuestro día todos oímos noticias sobe diversos problemas en el mundo tales como el calentamiento global, el cambio climático, la extinción de especies o la deforestación. De hecho, esto se ha vuelto algo tan común que se ha llegado a producir un efecto de`despreocupación general ´ en nuestra sociedad. Así es, al parecer nos hemos vuelto inmunes a toda estas serie de advertencias sobre el daño que estamos causando. Una gran mayoría de nosotros, yo incluida, preferimos llenarnos la cabeza con otro tipo de preocupaciones ya que toda esta serie de problemas se ven tan lejanos...

Bueno, pues si nos paramos a pensar un momento nos daremos cuenta de lo muy equivocados que estamos y de las fatales consecuencias que esto está teniendo, no en un futuro no, ahora. Debido a nuestra indiferencia, estamos destruyendo nuestro propio planeta a un ritmo realmente preocupante. Acabamos con otras especies por capricho satisfacción propia, generamos cantidades abismales de residuos o ensuciamos ríos y océanos, los cuales, por cierto, llevan en este planeta millones de años y han pasado por un gran número de acontecimientos en la historia de este pequeño punto en el universo. Nosotros formamos una ínfima parte de toda la historia de la Tierra, y sin embargo hemos hecho tanto daño... Nos creemos superiores que cualquier otra cosa y nuestro carácter muchas veces egoísta nos lleva a nos preocuparnos únicamente de nosotros mismos.

En conclusión, debemos cuidar este planeta así como todas las especies que lo habitan, ya que no somos superiores ni tenemos derecho a hacer uso de todo a nuestro alrededor como recursos para nuestra comodidad. Protejamos el único hogar que ha conocido la especie humana, este pequeño punto perdido en una inmensidad desconocida.


lunes, 5 de febrero de 2018

¿Investigar? Sí, pero ¿a qué precio?


Vivimos en una sociedad cambiante, que experimenta grandes avances en campos tales como la biología. Estos avances son la solución a un gran número de problemas y nos llevan a mejorar nuestra calidad de vida. Pero, ¿qué ocurre cuando estos entran en conflicto con lo que consideramos moral? En estos casos, se recurre a la bioética, una rama de la ética encargada de estudiar, analizar y promover todos los principios y valores dentro del campo ético. Dicho de otra manera, se encarga de poner un poco por delante los conceptos morales sobre las temáticas a investigar, delimitando así el accionar de los médicos y científicos. En este post voy a hablar de un conocido debate actual, los escándalos en relación a la empresa de coches Volkswagen. 


Esta noticia ha sido sacada a la luz hace algo menos de un mes por el prestigioso diario The New York Times, y en ella se ponen de manifiesto los experimentos llevados a cabo por la empresa ya mencionada. El experimento consistía en tener a diez monos encerrados en una pequeña jaula de cristal, respirando durante cuatro horas los gases de motores diésel. Diversas fuentes afirman también que este proceso fue llevado además en humanos. El propósito de estas pruebas era demostrar que los coches actuales eran más limpios que los de años atrás,  pero, inesperadamente, los resultados de los crueles experimentaciones reflejan lo contrario, concluyendo que las emisiones de los vehículos modernos son más nocivas que las de años atrás. Además, según documentos  internos del laboratorio, estos resultados ``no debían publicarse nunca´´ porque podrían ser ``demasiado devastadores.´´ 

No aporto la anterior información con intención de criticar el diseño de los nuevos coches, ya que no es esta la finalidad del post, lo que sí que considero extremadamente cruel y antiético, son los experimentos llevados a cabo en seres vivos para demostrarlo. Me parece de una gran irresponsabilidad someter a los ya mencionados a las pruebas, desconociendo encima los resultados o los posibles efectos que pueden tener. Pero para empeorar las cosas, además de no tener un punto de partida que por lo menos aportara pruebas de la inofensividad del experimento, se demuestra la peor de las situaciones, que, efectivamente, los gase son nocivos. En mi opinión, expertos bioéticos deberían tomar cartas en este asunto para evitar ensayos tan repugnantes y antiéticos en un futuro.